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Crece el número de familias reconstituidas en España

La familia reconstituida (aquella formada por parejas que aportan hijos o hijas de una relación anterior) es un modelo creciente en España. Así ha quedado de manifiesto en la celebración del Curso Evolución y Actualidad de las familias: nuevas estructuras y nuevos valores, organizado por la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) en el marco de los Cursos de Verano Complutense.

Marc Ajenjo durante su ponencia. Fotografía de Rafael Muñoz de "Imagen en Acción"

Marc Ajenjo durante su ponencia. Fotografía de Rafael Muñoz de “Imagen en Acción”

Marc Ajenjo, doctor investigador del Centre d’Estudis Demogràfics de Cataluña, ha señalado durante el curso que, según los censos de 2001 y 2011, los núcleos reconstituidos han aumentado del 3,8% al 6,2%, mientras los monoparentales crecen ligeramente (del 14,6 al 16,6%) y disminuyen los biparentales (del 81,6% al 77,3%), del total de núcleos familiares con algún hijo o hija menor de edad.

Asimismo, se aprecian cambios respecto a la nacionalidad de las parejas reconstituidas, reduciéndose las formadas por dos miembros nacionales (del 79,2% al 58%) y aumentando aquellas donde al menos uno de los miembros es extranjero (del 20,8% al 42%). En el caso de la reconstitución mixta, lo más habitual es la de hombre español con mujer extranjera con descendencia.

El tipo de hogar mayoritario entre las familias reconstituidas es el de un solo núcleo (83,8%), mientras el 11% dispone de un núcleo y otras personas, y el 5,2% cuenta con dos o más núcleos. Y si nos fijamos en el tipo de unión, más de la mitad de las parejas reconstituidas optan por el matrimonio (56,2%) mientras el resto prefieren cohabitar, con una diferencia significativa entre sexos: sólo el 50% de las mujeres con hijos o hijas que se reconstituyen se casan, frente a cerca del 80% de los hombres.

En general, afirma Marc Ajenjo, “los hombres se reconstituyen mucho más que las mujeres. El hecho de que no convivan habitualmente con hijos e hijas influye en este comportamiento. Además suelen reconstituirse con mujeres más jóvenes mientras que ellas lo hacen con hombres de edad similar”.

En cuanto a la decisión de tener descendencia en común, “es más probable tenerla cuando solo un miembro de la pareja reconstituida aporta hijas o hijos de una relación anterior que si los aportan los dos”.

Por otro lado, desde su experiencia como responsable del Servicio de Atención a Familias Reconstituidas de UNAF, Gregorio Gullón ha explicado que las familias reconstituidas presentan una serie de características y problemas determinados que requieren de un abordaje específico. Los más comunes son los derivados del deseo de rehacer una familia nuclear y de los roles de género.

Gregorio Gullón durante la ponencia. Fotografía de José Fernando García, de "Imagen en Acción"

Gregorio Gullón durante la ponencia. Fotografía de José Fernando García, de “Imagen en Acción”

“La familia nuclear ha sido históricamente el modelo de referencia, de ahí el intento de replicarla. Pero esto lleva implícito el fracaso porque el funcionamiento de la familia reconstituida es diferente al de la familia nuclear. Debemos ayudar a estas familias a aceptar esta imposibilidad”, explica Gullón.

Además es habitual que se traten de replicar los roles de género característicos de la familia tradicional con las nuevas parejas.

“Se espera que la mujer sea la proveedora afectiva de hijos e hijas y la responsable de las tareas domésticas, y que el hombre sea el proveedor económico y quien imponga las normas. Todo ello es un error, ya que son los progenitores quienes deben hacerse cargo por igual tanto de lo afectivo como de lo económico, normativo o educativo. Y las nuevas parejas deberán limitarse a desempeñar un rol complementario“.

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