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El sexismo en el reparto de roles en las familias reconstituidas

La familia tradicional ha reproducido históricamente la fuerte diferenciación de los roles de varones y mujeres en la que ha estado basada la sociedad patriarcal. Mientras que el padre tenía asignada la función de procurar el sustento económico, a la madre se le atribuía la responsabilidad del cuidado de hijas e hijos, que incluye el trabajo doméstico además del cuidado emocional. Aunque en las últimas décadas se ha ido evolucionando hacia una mayor igualdad en el reparto del trabajo, aún no puede hablarse de una completa equiparación del papel de varones y mujeres dentro del hogar.

En el reparto de roles dentro de las familias reconstituidas persisten algunas formas de sexismo propias de la familia patriarcal. Es frecuente, por ejemplo, que las mujeres asuman el trabajo doméstico generado por los hijos e hijas de sus parejas, mientras que de los varones se espera que contribuyan económicamente a su mantenimiento.

Si tú o tu pareja tenéis hijos o hijas de relaciones anteriores, es muy importante que reflexionéis sobre cuáles son los criterios que habéis utilizado para repartir los roles dentro de vuestra familia.

Igualdad_vs_sexismoCon carácter general, son los padres y las madres quienes deben asumir la responsabilidad del cuidado de sus hijas e hijos, mientras que el papel de sus nuevas parejas debería parecerse más al de figuras adultas que colaboran o apoyan en estas tareas. Sin embargo, es bastante frecuente que no se siga este criterio y que los roles que cada miembro de la pareja asuma estén más marcados por el género que por la vinculación biológica con los hijos e hijas.

Como se ha señalado, es bastante habitual, por ejemplo, que sean las mujeres quienes asuman el trabajo doméstico que generan los hijos e hijas de sus nuevas parejas, tanto cuando hay convivencia como cuando visitan el hogar periódicamente. Esto puede aumentar la ambigüedad de rol y convertirse en una fuente de conflictos y malestar. Muchas mujeres sienten que se les demanda una implicación alta en el trabajo doméstico relacionado con el cuidado, a pesar de que no se les reconoce un papel en otro tipo de cuestiones, como el establecimiento de reglas y normas. Este tipo de situaciones puede hacer que termine percibiéndose a los hijos e hijas de la pareja como una carga de trabajo extra, y esta percepción muchas veces dificulta la relación.

Otra situación que puede producirse en las familias reconstituidas es que se asignen al varón los roles relacionados con la autoridad y la disciplina, tanto cuando los hijos e hijas son propios como cuando son de su pareja. Se trata de un reparto de roles que reproduce las diferencias de posición de varones y mujeres dentro de la familia tradicional y que en el caso de las familias reconstituidas puede dar lugar a situaciones muy conflictivas, tanto con hijos e hijas, que pueden no reconocer la autoridad de la pareja de la madre, como con el otro progenitor, que puede percibir que hay una intromisión en una esfera que le es propia. Los conflictos de este tipo son especialmente frecuentes durante la adolescencia.

Sería deseable que la pareja del padre o de la madre asumiera algunas responsabilidades relacionadas con el cuidado de niñas y niños. Pero es muy importante que se llegue a un reparto de tareas razonable y equilibrado entre los miembros de la pareja.

Cuando hay convivencia, sea permanente o esporádica, es normal que determinadas tareas se hagan para el conjunto del hogar y no solo para una parte. Sería absurdo, por ejemplo, que cada miembro de la pareja cocinara exclusivamente para sus propios hijos e hijas y nunca lo hiciera para los que no son comunes. Una excesiva rigidez a la hora de delimitar las tareas que corresponden a cada parte puede dificultar la convivencia.

Lo más adecuado es que la colaboración de las parejas de los progenitores en el cuidado de hijos e hijas se defina de forma equilibrada, evitando además que determinado tipo de tareas recaigan sistemáticamente en uno de los miembros de la pareja por el hecho de ser mujer o varón.

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