10 ideas para vivir la sexualidad con plenitud, satisfacción y bienestar

Como nos gusta remarcar en este blog, la sexualidad no sólo tiene  que ver con  los genitales y con la capacidad reproductiva, sino que tiene que ver con todo el cuerpo, con cuidar y dejar fluir los sentimientos y los afectos, con atender  las relaciones amorosas, con  disfrutar del contacto físico, con la autoestima y la auto percepción de nuestra imagen, con el autoconocimiento de nuestro cuerpo y de nuestra sexualidad, con los roles de género -los roles sociales y culturales asignados  a hombres y a mujeres-, con la propia identidad como hombre o como  mujer, con las habilidades para relacionarse con otras personas, con las sensaciones,con las emociones

Vivir la sexualidad supone sentirse bien, como mujer o como  hombre, y que las relaciones (afectivas y sexuales) te proporcionen bienestar.

Por eso, compartimos 10 ideas que nos ayudan a vivir la sexualidad con plenitud, satisfacción y bienestar:

1276432_535475591) Vivir la sexualidad con plenitud supone que cada persona aprenda a conocer sus genitales y su cuerpo, y su manera de sentir, gozar y amar; que aprenda a aceptarse y gustarse  lo más posible; que  aprenda a vivir su sexualidad del modo que le resulte más satisfactorio y que le permita ser feliz.

2) Vivir la sexualidad de forma placentera no es sólo vivir los coitos. Un coito es sólo una de las muchas maneras que tenemos los seres humanos de expresar nuestra sexualidad. Pero existen otras muchas formas de expresarla y de sentirla: caricias, abrazos, besos, masajes, masturbación (a solas o compartida  con la pareja), sexo oral (caricias con la boca o lengua en los genitales), entre otras…

3) Vivir la sexualidad desde el respeto y el reconocimiento de que la sexualidad de la mujer y la sexualidad del hombre son igualmente importantes. Todos y todas tenemos derecho a recibir información sexual, a que las relaciones sexuales resulten satisfactorias y placenteras y a que se respeten nuestros derechos sexuales y reproductivos.

4) Vivir la sexualidad desde nuestro marco cultural porque cada cultura concibe la sexualidad de diferente forma, en relación con qué se entiende por “sexualidad”, por erótica, y qué importancia se le concede socialmente, así como  lo que “está bien visto” hacer, y lo que está “mal visto” o incluso  castigado  y perseguido. También  cada cultura  tiene  unas ideas diferentes sobre los roles de género (“los hombres  deben  ser de esta manera y las mujeres de otra, esto lo pueden hacer los hombres pero no las mujeres, esto es cosa de mujeres y no de hombres…”). Pero ya sabemos que las ideas nacen, evolucionan o se modifican… Pensando, reflexionando, avanzan las culturas del mundo del mismo modo que las sexualidades de las personas también  evolucionan y cambian  con el tiempo. Como hemos  señalado  anteriormente, toda cultura tiene el derecho de construir  su propia  visión de la sexualidad y merece  ser respetada. Pero, como es obvio, para merecer  ese respeto  es imprescindible estar dentro  del marco de los Derechos Humanos  y de la Igualdad entre mujeres y hombres.

5) Vivir la sexualidad tiene que ver con mujeres y con hombres. Aunque determinados aspectos de la sexualidad se siguen considerando como principalmente de hombres o principalmente de mujeres, estas cuestiones están cambiando. Los cambios sociales son lentos pero si nos comunicamos con nuestras parejas sobre nuestros gustos y deseos podemos acelerarlos.

6) Vivir la sexualidad es complicado para las mujeres, pues debido a los tabúes y a la posibilidad de quedarse embarazadas, para muchas mujeres  resulta muy complicado conocerse en lo referente al plano erótico, conocer  su cuerpo y sus genitales, y aprender a valorar  su sexualidad fuera  de la reproducción, aprender sobre  su placer  y su satisfacción, que  es tan importante como  la del varón.

SSCC_27) Vivir la sexualidad supone superar los roles de género, que en todas las culturas, con mayor o menor intensidad, colocan a muchas mujeres en situación desfavorable de cara a su desarrollo personal y laboral. Sigue siendo  la mujer la parte más implicada  (a veces la persona  exclusiva mente  implicada) en las tareas domésticas, cuidado familiar, de las hijas e hijos y de las personas de­ pendientes, incluso  cuando  además trabaja fuera del hogar. Muchos varones siguen considerando el trabajo doméstico como una responsabilidad femenina. Esta sobrecarga de trabajo par a la mujer supone  un excesivo agotamiento para ella y repercute en que dispone de menos  tiempo para invertir  en sí misma y en su relación de pareja.

8) Vivir la sexualidad exige conocer nuestra sexualidad, porque según vamos creciendo, aprendemos cosas sobre nuestra sexualidad. Por ejemplo, aprendemos a valorarnos, aprendemos cómo son nuestros cuerpos, cómo son otros cuerpos, aprendemos del afecto y sobre cómo  se relacionan las personas que se quieren. También nos vamos formando una idea sobre la sexual dad, qué es, cómo se expresa, si es algo positivo y fuente de bienestar o no…

9) Vivir la sexualidad implica discriminar lo que sentimos de lo que nos dicen que debemos sentir, porque lo que nos cuentan y lo que nos transmiten por distintas vías influye mucho en nuestro auto-concepto sobre sexualidad. Nuestra sexualidad  no es algo vergonzoso, sino por el contrario  algo valioso, importante. Por eso, merece la pena tener curiosidad, hablar, preguntar, informarse… porque todo esto nos va a permitir vivir nuestra sexualidad de la manera más satisfactoria posible.

10) Vivir la sexualidad requiere  aprender  sobre sexualidad porque nos puede ayudar a:

– Conocernos mejor, nuestros cuerpos, nuestros deseos…
– Encontrarnos mejor en las relaciones de pareja
– Disfrutar más en las relaciones sexuales
– Conocer  más sobre reproducción, maternidad, paternidad…
– Cuidar nuestra salud, evitando riesgos  innecesarios
– Saber que se puede  disfrutar de la sexualidad sin tener pareja y cómo hacerlo
– Contribuir  mejor a la educación sexual de nuestros/as  hijos/as

La erótica es la manera que tenemos de expresar nuestra sexualidad, lo que somos y lo que vivimos.

¡Viva (y vive) la sexualidad!

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