Cinco razones por las que la migración es una cuestión feminista

Nos hacemos eco del artículo donde el Fondo de Población de Naciones Unidas analiza las cinco razones por las que la migración es una cuestión feminista:

A principios del mes de abril, líderes internacionales se reunieron en la Sede de las Naciones Unidas, Nueva York, para debatir sobre la cuestión crítica de la migración y la movilidad humana, una “megatendencia” que está remodelando el panorama mundial.

Se estima que mil millones de personas en todo el mundo son migrantes, una de cada siete personas.

Pero a medida que los legisladores se esfuerzan por comprender cómo estos movimientos masivos afectan a las sociedades, las economías, la seguridad y la sostenibilidad, las necesidades de las mujeres y las niñas están cayendo entre las grietas.

A continuación mostramos cinco razones de que la migración sea una preocupación seria para las mujeres y las niñas.

1. Casi la mitad de las personas migrantes son mujeres y niñas. Y las mujeres migran cada vez más solas o como cabeza de familia.

Unos 250 millones de personas son migrantes internacionales, personas que abandonan sus países de origen en busca de oportunidades o de seguridad. De estos, casi la mitad son mujeres y niñas.

Parte de este movimiento está impulsado por el conflicto. Hoy, un número récord de personas han sido desplazadas de sus hogares por la fuerza. Se estima que aproximadamente la mitad de todas las personas refugiadas son mujeres.

Las mujeres y las niñas son también una proporción significativa de inmigrantes económicos. Son la gran mayoría de todos los trabajadores domésticos migrantes, por ejemplo.

Y las mujeres migran cada vez más por sí mismas o como jefas de hogar. Esta tendencia representa una oportunidad clave para su independencia económica y empoderamiento.

2. Las mujeres migrantes afrontan riesgos importantes, incluida la explotación sexual, el tráfico y la violencia.

Todas las personas migrantes son vulnerables al abuso y la explotación, pero las mujeres migrantes corren un riesgo especial. Las mujeres y las niñas representan el 71% de todas las víctimas de trata de personas, según un informe de 2016 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Las mujeres y las niñas también se enfrentan a vulnerabilidades adicionales cuando son desplazadas por conflictos o desastres naturales.

El caos y el colapso de los sistemas de protección significan que los perpetradores pueden abusar con impunidad. La falta de vivienda, la sobrepoblación en los campamentos y los inodoros públicos mal iluminados aumentan el riesgo de violencia de género, incluida la violencia sexual.

Las familias en condiciones de extrema dificultad también pueden adoptar mecanismos de supervivencia que ponen en peligro el bienestar de las mujeres y las niñas. Un estudio apoyado por el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), por ejemplo, encontró tasas alarmantes de matrimonio infantil entre algunas poblaciones de refugiados sirios vulnerables.

Y cuando ocurren abusos, muchas mujeres y niñas migrantes carecen de los recursos, los sistemas de apoyo y el conocimiento para buscar ayuda.

3. Las mujeres migrantes enfrentan una doble discriminación: como mujeres y como migrantes.

El racismo y la xenofobia son una gran preocupación en cualquier lugar donde se produzca una migración a gran escala, y el sentimiento antiinmigrante está en aumento en muchos países.

Las representaciones negativas de las personas migrantes y refugiadas a menudo aparecen en los medios, por ejemplo, mientras que los beneficios que aportan, como sus contribuciones económicas, rara vez son noticia.

Las mujeres y las niñas pueden sufrir doblemente por estas actitudes, experimentando no solo discriminación basada en su condición migratoria sino también basada en su género.

Esto puede tomar la forma de discriminación y maltrato – incluido el acoso sexual – en el lugar de trabajo, al buscar vivienda, al usar el transporte público y al acceder a los servicios de educación y salud.

4. Las mujeres no dejan de quedar embarazadas cuando están en movimiento.

Es probable que un número significativo de mujeres migrantes esté embarazada o se quede embarazada. Mientras viajan o en el caos del desplazamiento, las mujeres pueden perder el acceso a la atención de la salud sexual y reproductiva, incluida la planificación familiar, los servicios prenatales y la atención segura durante el parto.

La falta de estos servicios puede ser mortal. De hecho, se considera una de las principales causas de muerte, enfermedad y discapacidad entre las mujeres y niñas desplazadas en edad fértil. Aun así, la migración puede ser la mejor opción para una mujer embarazada en una situación de crisis, especialmente si la inseguridad o el colapso de los sistemas de salud amenazan su vida en el hogar.

El Fondo de Población de Naciones Unidas colabora con los gobiernos y otros asociados para defender el derecho de las personas migrantes a acceder a la atención de la salud sexual y reproductiva, incluido el despliegue de clínicas de salud móviles en los campamentos y comunidades de personas refugiadas. Pero se debe hacer mucho más para aumentar el acceso a estos servicios.

5. Las mujeres y las niñas migrantes tienen más probabilidad de tener problemas de salud, tanto en tránsito como en sus destinos.

Incluso después de que las mujeres migrantes llegan a los destinos previstos, continúan enfrentándose a barreras para la atención médica, especialmente en los servicios de salud sexual y reproductiva. Las migrantes nacidas en el extranjero pueden afrontar riesgos significativamente más altos de lesión materna y muerte que las mujeres nativas, por ejemplo, y mayores riesgos de infección por VIH, trauma y violencia.

La mayoría de las y los migrantes internacionales terminan en las ciudades, donde pueden encontrar obstáculos a la atención de la salud sexual y reproductiva, incluidos los costes, la superpoblación, los desafíos del transporte y la inseguridad de la vivienda.

Sin embargo, la evidencia muestra que hay grandes retornos en la inversión en la salud de las poblaciones migrantes, especialmente en la atención de la salud reproductiva, como son la planificación familiar y la atención prenatal.

Ver aquí artículo original de UNFPA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *