Cuidar con poesía: Magnolia 35, Marosa di Giorgio

Cuando nacían las violetas mi madre se alborozaba; era cuando las dos éramos niñas, allá en la vieja casa, y nada podía destruir nuestra frenética amistad. Cuando nacían las violetas, mi madre sollozaba; detenía todos los relojes para encender el de la música. Enviaba mensajes a las vecinas, a las amigas; “Ellas nacieron”, las convocaba.

Y a la tarde nos reuníamos en el jardín, en torno a las flores. Las amigas de mi madre venían desde la Belleza; tal era su gracia; usaban vestidos de color de seda y sombreros llenos de pájaros, un churrinche, un cuervo, dos o tres mariposas. Mi madre servía té, agudo y perfumado, y vino igual, y hablaba solo de las violetas. Brindando por ellas, chocábamos las tazas (las tacitas de porcelana son de música). Mi madre hablaba solo de las violetas, y en su honor inventaba cuentos, poemas, himnos, otra vez, poemas. Ellas escondían la cabecita azul bajo del ala.


Marosa di Giorgio, Salto, Uruguay (1932- 2004), “Magnolia” incluida en Los papeles Salvajes. Edición definitiva de la obra poética reunida, Adriana Hidalgo editora, 2008.

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