La violencia contra la mujer es un problema global

La violencia sexual contra las mujeres es un fenómeno frecuente que no está aislado geográficamente ni limitado a países pobres. Esta es una de las conclusiones del último informe de la OMS sobre violencia contra la mujer, que ha analizado más de 7.000 estudios publicados en los últimos 13 años y habla de un fenómeno planetario, probablemente infrarrepresentado en las estadísticas oficiales y con variadas consecuencias para la salud física y mental de las víctimas.

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Datos, tolerancia cero y apoyo desde todos los sectores

El informe demuestra que la violencia física o sexual es un problema de salud pública que afecta a más de un tercio de todas las mujeres a nivel mundial. Cerca del 35% de todas las mujeres experimentarán hechos de violencia, ya sea en la pareja o fuera de ella, en algún momento de sus vidas. Y es que la violencia de pareja es el tipo más común de violencia contra la mujer, ya que afecta al 30% de las mujeres en todo el mundo.

El estudio destaca la necesidad de que todos los sectores se comprometan en eliminar la tolerancia de la violencia contra las mujeres y en dar mejor apoyo a las mujeres que la experimentan. Para ello han elaborado unas nuevas guías de práctica clínica de la OMS (en inglés), con el objetivo de ayudar a los países a mejorar la capacidad de su sector de la salud en responder a la violencia contra las mujeres.

Impacto en la salud física y mental

El informe detalla el impacto de la violencia sobre la salud física y mental de mujeres y niñas. Este impacto puede ir desde huesos rotos hasta complicaciones vinculadas a embarazos, problemas mentales y un deterioro en el funcionamiento social.

“Estos hallazgos envían un mensaje poderoso: que la violencia contra las mujeres es un problema de salud mundial de proporciones epidémicas“, señaló la doctora Margaret Chan, Directora General de la OMS. “También vemos que los sistemas de salud del mundo pueden y deben hacer más por las mujeres que sufren violencia“, afirmó.

Las principales conclusiones del informe en cuanto a los impactos en la salud por la violencia ejercida por la pareja fueron:

Muerte y lesiones. El estudio encontró que a nivel mundial, el 38% de todas las mujeres asesinadas fueron asesinadas por sus parejas, y el 42% de las mujeres que han experimentado violencia física o sexual a manos de su pareja resultaron lesionadas.

Depresión. La violencia conyugal contribuye de manera importante a los problemas de salud mental de las mujeres, en tanto las mujeres que han sufrido violencia de pareja tienen casi el doble de probabilidades de sufrir depresión en comparación con las que no padecieron ningún tipo de violencia.

Problemas del uso alcoholMujeres que sufren violencia de pareja son casi dos veces más propensas a tener problemas con el uso del alcohol.

Infecciones de transmisión sexualMujeres que sufren violencia de pareja física y/o sexual tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer sífilis, clamidia o gonorrea. En algunas regiones (incluida el África subsahariana) tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer el VIH.

Embarazo no deseado y abortoTanto la violencia de pareja y la violencia sexual de personas que no son pareja se asocian con el embarazo no deseado. Según este informe, las mujeres que sufren violencia de pareja física y/o sexual tienen el doble de probabilidades de tener un aborto que las mujeres que no sufren este tipo de violencia.

Bebés con bajo peso al nacerLas mujeres que sufren violencia de pareja tienen un 16% más de probabilidades de tener un bebé de bajo peso al nacer.

“Estos nuevos datos demuestran que la violencia contra las mujeres es extremadamente frecuente. Necesitamos invertir de manera urgente en la prevención para hacer frente a las causas subyacentes de este problema mundial de la salud de la mujer“, dijo el profesor Charlotte Watts, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

Recomendaciones para el sector salud

El informe también enfatiza la necesidad urgente de mejorar la atención a las mujeres que han experimentado este tipo de violencia. Estas mujeres a menudo buscan atención médica, sin revelar necesariamente la causa de sus lesiones o problemas de salud.

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“Los resultados del informe muestran que la violencia aumenta la vulnerabilidad de las mujeres a una gama de problemas de salud a corto y largo plazo; ponen de relieve la necesidad de que el sector de la salud tome la violencia contra las mujeres como un problema más serio“, sostuvo la doctora Claudia García-Moreno de la OMS. “En muchos casos, esto se debe a que los trabajadores de salud simplemente no saben cómo responder“, explicó.

Mejor información y mayor atención a la prevención

El miedo al estigma impide que muchas mujeres denuncien la violencia sexual fuera de la pareja. Otras barreras para la recolección de datos incluyen el hecho de que pocos países recopilan información sobre este tipo de violencia que sobre la violencia ejercida por la pareja. Además, muchas encuestas sobre la violencia sexual fuera de la pareja emplean enfoques de medición menos sofisticados que los utilizados en el monitoreo de violencia de pareja.

Pese a estos obstáculos, la revisión encontró que el 7,2% de las mujeres a nivel mundial reportó ser objeto de violencia fuera de la pareja sexual. Como resultado de esta violencia, estas mujeres fueron 2,3 veces más propensas a tener trastornos por el uso del alcohol y tuvieron 2,6 veces más probabilidades de tener depresión o ansiedad, probabilidades algo más altas que las mujeres que sufrieron violencia de pareja.

El informe aboga por incrementar los esfuerzos globales para prevenir todo tipo de violencia contra las mujeres, con un abordaje de los factores sociales y culturales que están detrás de esa violencia.

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