Las enfermedades sexuales aumentan con la crisis

En los últimos años se ha producido un leve aumento de todas las enfermedades de trasmisión sexual (ETS), sin excepción. Tanto es así que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se infectan 448 millones de personas en todo el mundo de cuatro enfermedades sexuales curables: clamidia, sífilis, gonorrea y tricomoniasis.

En España, aparecen al año de 5 a 10 episodios de gonorrea por cada 100.000 habitantes y, aproximadamente, de 7 a 8 casos de clamidia por 100.000 habitantes. Por su parte, el virus del papiloma humano (VHP, por sus siglas en inglés), que puede manifestarse de muchas formas, siendo la más frecuente las verrugas genitales, ocupa el mayor número de las consultas de ETS. En cuanto a la incidencia de VIH, y según el último informe de Vigilancia Epidemiológica se notificaron 3.210 nuevos diagnósticos en 2012, lo que supone una tasa de 8,5 por cada 100.000 habitantes.

Importancia del diagnóstico

Por ello, no hay que relajarse, pues las ETS siguen siendo una realidad más que palpable en nuestro país. “Lo importante es consultarlas, detectarlas y tratarlas”, sostiene la doctora Estrella Caballero Requero, microbióloga del Hospital Universitario Vall d’Hebrón (Barcelona).

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Principalmente, los pacientes consultan por la aparición de la sintomatología, que suele ser más clara en los hombres que las mujeres. Pero hay que tener en cuenta, destaca la experta, que muchas de estas infecciones son asintomáticas o tienen síntomas similares pese a que pueden estar causadas por microorganismos diferentes y, por tanto, es importante la realización de pruebas para identificar la infección. Así, sostiene que “un diagnóstico precoz, con el consiguiente tratamiento precoz del paciente y el diagnóstico de todos sus contactos sexuales permite cortar la transmisión e incidir en la disminución de la incidencia de estas infecciones”. El diagnóstico dependerá, según aclara la experta, de la sintomatología y del tipo de infección o microorganismo que queramos diagnosticar.

“El diagnóstico precoz de una enfermedad tan grave como puede ser la hepatitis, la gonorrea, la sífilis o el propio sida es fundamental: por un lado, para evitar que la persona exponga a su (o sus) pareja(s) a un posible contagio y por otro porque, clínicamente, siempre cualquier tratamiento es más efectivo cuanto antes se aplique“, explica el doctor en Bioquímica y Biología Molecular, Miguel Ángel Llamas, delegado de Empireo, una empresa de ámbito privado que se dedica desde hace más de una década, entre otras actividades científicas, al tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual.

Según este especialista, el herpesvirus es la infección diagnosticada que más incidencia tiene en su centro, representando algo más del 15% del total. De lejos, le siguen gonorrea, sífilis, papilomavirus y Clamidia con entre un 3 y un 4%, y a continuación el VIH con algo menos del 3%. “Un virus como el herpesvirus encabeza la lista de causantes del cáncer de cuello de útero posee una mayor incidencia y, sin embargo, tiene menos impacto mediático que otras ETS como por ejemplo el sida”, comenta. Por eso es importante que no cesen las campañas de sensibilización.

Importancia de las campañas de prevención y sensibilización

La crisis ha eliminado de nuestras vidas las campañas preventivas y, si lo pensamos bien, ya van tres o cuatro generaciones de chavales que cuando llegan a su madurez sexual no han sido machacados informativamente hablando como lo fuimos nosotros”, comenta Llamas.

Por otro lado, también expone cómo ha habido una relajación general con respecto al tema de las ETS. “Lamentablemente, la sociedad de países desarrollados está asimilando cada vez más la idea de que el sida es una enfermedad crónica pero no mortal. Que los avances en tratamientos permitan este extremo, no significa que haya que bajar la guardia. El apoyo de la investigación básica que realizan nuestras universidades, hospitales y centros de investigación es fundamental para avances como estos y para colaborar algún día en una vacuna efectiva”, afirma.

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Por su parte, la doctora Caballero hace especial hincapié en la importancia de la prevención: para combatir las ETS, lo mejor es evitarlas. Actualmente, sostiene, el sistema de salud pública está implementando medidas para atajar el problema, aumentando sus infraestructuras para atender estas patologías, realizando pruebas cada vez más sensibles y todo ello conlleva un coste elevado, pero sin duda, señala que “el mejor dinero ahorrado sería el de la prevención”.

El paciente tiene un papel muy importante. La finalidad última del diagnóstico no es sólo la instauración de un tratamiento adecuado sino la prevención de la transmisión de estas enfermedades: “La prevención es la mejor solución, ha quedado demostrado que las diferentes medidas que existen para ello son efectivas y que son ellas principalmente las que pueden hacer frenar estas enfermedades”, concluye.

Fuente: El Mundo – Beatriz G. Portalín

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