Premisas para abordar la sexualidad en programas y acciones comunitarias con población migrante

Como comentamos en un post anterior, al abordar los derechos relacionados con la salud sexual y reproductiva y la sexualidad de una persona migrante es conveniente tener en cuenta tanto su situación social, su cultura de procedencia, la situación legal y jurídica en que se encuentra, su situación psicológica, etc. como también su relación con el sistema de salud en general, sus ideas sobre los derechos y deberes de la ciudadanía así como su nivel de relaciones, si se encuentra o no en situación de aislamiento, su nivel de conocimiento del idioma, su situación laboral, y todos aquellos factores, objetivos y subjetivos, que puedan ser motivo de que la salud en general y la salud sexual en particular queden relegadas u olvidadas, como de hecho sucede en la mayoría de los casos.

SSCC_6Las y los profesionales que trabajamos con población migrante podemos llegar a pensar que la sexualidad, la salud y la salud sexual y reproductiva son cuestiones poco importantes o, al menos, no prioritarias.

Sin embargo, la falta de atención a esos temas puede derivar en situaciones circulares de consecuencias imprevisibles, pues si no se cuida la salud, ni la salud sexual y reproductiva, circunstancias como una infección de transmisión genital (ITG) o un embarazo no planificado pueden deteriorar aún más unas situaciones económicas y laborales precarias que menoscaben tanto su calidad de vida como las de su entorno de pertenencia.

Mientras, la satisfacción y la felicidad como mujer y como hombre, las relaciones de pareja o amorosas saludables, equilibradas y felices, la satisfacción erótica… aportan un gran plus en la calidad de vida de la persona, fortaleciendo su estado emocional y psicológico y reactivando sus capacidades para afrontar y buscar soluciones a los conflictos y desarrollar su vida con plenitud.

Para abordar la sexualidad en los programas y acciones comunitarias desarrollados con población migrante, hemos de tener en cuenta que:

– Cada persona es portadora de la idea de la sexualidad, la reproducción, los roles de género, el cuerpo humano, la belleza… que prevalezca en su país de origen y que puede diferir considerablemente de la que tenemos en España.

– Toda persona tiene derecho a mantener sus ideas y sus creencias sobre estos temas, y a manejarse en su vida con ellas, mientras no atenten contra los derechos sexuales y reproductivos, ni contra cualquier otro Derecho Humano.

– En algunos casos, las personas migrantes proceden de países con un precario sistema de salud, donde las atenciones sanitarias son económicamente costosas o difícilmente accesibles, o difieren considerablemente del sistema de salud español.

– Algunas personas migrantes pueden no haber tenido contacto con el sistema sanitario de su país.

– En algunos grupos sociales la religión juega un papel específico que hay que tener en cuenta.

– Por regla general el acceso a la salud, en los grupos culturales que conforman la población migrante, es más difícil y complicado para las mujeres que para los hombres.

– La normativa española en materia de acceso a la salud está cambiando de forma que ya no es universal y sólo pueden acceder a ella (salvo algunas excepciones) quienes estén en una situación jurídica y/o laboral regularizada.

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