Contenido del programa
4. MODELOS FAMILIARES: Características
5. MITOS Y REALIDADES DE LA DIVERSIDAD FAMILIAR
6. CONTACTO CON EL PROGRAMA
7. RECURSOS PARA FAMILIAS
PROGRAMA “SOMOS DIVERSAS, SOMOS FAMILIA”

MITOS Y REALIDADES DE LA DIVERSIDAD FAMILIAR

Los mitos son cualidades que se señalan a personas o familias, en nuestro caso, que en realidad no tienen. Y los prejuicios son opiniones creadas, generalmente negativas, sobre algo del que en realidad no se tiene mucho conocimiento.
En el caso de los distintos modelos familiares que han ido normalizándose en los últimos años, aún persisten ideas basadas en creencias que no son reales. La causa de esto pudiera ser que son tipos de familias que hasta hace muy poco habían permanecido en las sombras, eran sinónimos de estigma o ilegalidad.
Sin embargo, gracias al desarrollo de la sociedad, las campañas de sensibilización o a los movimientos asociativos entre otras acciones, estas ideas se han ido transformando o eliminando.
No obstante, vamos a repasar algunos mitos y prejuicios que aún pueden aparecer en el ideario colectivo y cuál es la realidad.

MITOS EN TORNO A LA DIVERSIDAD FAMILIAR

MITO REALIDAD
La familia tradicional nuclear es la ideal para el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes Los datos de investigación no abalan este mito. Los niños, niñas y adolescentes se pueden desarrollar perfectamente en cualquier modelo familiar siempre y cuando haya un cuidado emocional y social adecuado y una satisfacción de sus necesidades
La estabilidad emocional de una familia es un indicador de su éxito. No hay ninguna familia perfecta y estable 24/7 356 días al año y no quiere decir que sean mejores o peores familias. Las familias pasan por periodos más difíciles que otros. Es la sucesión natural de la vida misma. El conflicto no es malo per se, ayuda a crecer, establecer límites y nuevas formas de dinámicas para adecuarse
Lo que pasa dentro de la familia, se queda dentro de la familia Hay situaciones en las que es necesario terceros agentes para preservar los derechos, libertades, dignidad e integridad física y psicológica de los miembros de la familia.
Las mujeres son más dadas a funciones de cuidados y a temas emocionales y los hombres son los proveedores de la familia, los que tienen un liderazgo innato y mucho más prácticos y activos. Esto son roles de género asignados de forma arbitraria por una sociedad históricamente patriarcal. El género no viene determinado en los genes dependiendo de si eres hombre o mujer, es una construcción opresiva para las mujeres basada en el sexo. Las mujeres no tienen de forma innata una mayor empatía o el rol de cuidados al igual que los hombres no son siempre fríos y menos emocionales. Dependerá de cada personalidad y formas de educación previas. 
Los hijos e hijas criados/as en familias diversas tienen más dificultades en los aspectos emocionales, sociales, físicos y psicológicos que los criados en la familia tradicional.

Los hijos y las hijas tienen los mismos retos y dificultades que en cualquier familia. Lo que prima es la forma de educación de la familia no su estructura.

Los hijos e hijas de progenitores separadas/os tienen un mal desarrollo vital pudiendo generarles un trauma de por vida. Si el divorcio o separación se lleva a cabo respetando a los hijos e hijas de la pareja, sin que los problemas de las personas adultas les implique directamente, puede ser un momento difícil, pero con una buena resolución sin que eso afecte sus relaciones futuras.
Es necesario siempre una figura masculina y otra femenina para el buen desarrollo de los hijos y las hijas. Los estudios han dictaminado que no es necesario siempre una familia nuclear para que los hijos e hijas crezcan y se desarrollen de forma normalizada.
En caso de familias reconstituidas, la nueva pareja será la puerta de entrada para una nueva vida, un comenzar de cero.

Un nuevo miembro no siempre es un empezar de cero. Pone encima de sus hombros un peso y una responsabilidad que no le corresponde. Los problemas de la familia no es su responsabilidad superarlos o resolverlos.

Las relaciones con los nuevos integrantes suelen ser conflictivas.

No tiene por qué. Dependerá de la historia familiar, las personalidades de las personas integrantes y su forma de relacionarse entre sí.

Los hijos de familias reconstruidas tienden a fracasar en sus relaciones de pareja. No tiene por qué siempre y cuando se establezca bien los roles y funciones de cada miembro y haya comunicación fluida. Si no, siempre se puede acudir en última instancia a mediación familiar.
La madrastra/padrastro siempre va a ser mala/o. No tiene por qué. Es un mito muy común basado en los cuentos. Siempre dependerá de la personalidad de la persona y de cómo se relacione con los hijos/as de la pareja, no como algo general.
Los hijos/as de familias homoparentales crecen y se desarrollan peor a los de familias compuestas por madre y padre. No hay ningún estudio que refute este mito.
Los hijos y las hijas adoptados/as o acogidos/as no se van a integrar del todo en la familia adoptante o de acogida. No tiene por qué, quizá cueste un poco más por la mochila vital que ya tienen, pero con una buena intervención y buenos modelos de apoyo y educación por parte de las familias, pueden integrarse perfectamente dentro de la familia adoptante o acogedora.
La orientación sexual de hijos/as se ve condicionado por la orientación sexual de los padres y las madres.

La orientación sexual es innato en las personas, por lo que no influye la orientación sexual que tengan los padres/madres. Lo que si puede influir es la presión social y familiar en casos de discriminación que los lleve a ocultar su verdadera orientación sexual.

La adopción es solo para quienes no pueden procrear hijos/as y es preferible adoptarlos/as desde pequeños/as. Y el amor a los hijos/as biológicos/as es más profundo y genuino. Los/as niños/as adoptados/as tienden siempre a ser más rebeldes.

La adopción puede darse en parejas con hijos/as que quieran ampliar su familia con niños/as que no tengan padres/madres como un acto solidario con la infancia y el amor y el apego puede ser igual al de los/as hijos/as biológicos/as. Los niños y niñas adoptados/as pueden traer consigo experiencias duras de forma temprana que requieran más apoyo pero no tienen que ser más rebeldes que los hijos/as biológicos/as.