El fortalecimiento de las relaciones familiares requiere compromiso, comunicación y capacidad de adaptación, especialmente cuando la familia enfrenta cambios importantes como la migración. Contar con herramientas prácticas permite mantener vínculos afectivos sólidos, favorecer la participación de toda la familia y promover un ambiente de bienestar, estabilidad y apoyo mutuo de cada integrante.

    Algunas estrategias que pueden contribuir a fortalecer la organización familiar, mejorar la comunicación y acompañar de manera conjunta la crianza y el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes se describen a continuación:

  • Definir y redistribuir claramente los roles y responsabilidades familiares, adaptándolo a las nuevas circunstancias.
  • Fortalecer los vínculos afectivos, dedicando tiempo para compartir experiencias y expresar emociones.
  • Promover la corresponsabilidad en las tareas del hogar y del cuidado familiar, evitando sobrecarga de un solo miembro, adaptándolo a las nuevas circunstancias.
  • Establecer horarios regulares de comunicación, adaptados a la realidad de cada uno.
  • Crear rituales familiares a distancia (juegos, cuentos, celebraciones virtuales).
  • Compartir de manera constante información sobre la escuela, la salud y las actividades de niños, niñas y adolescentes, favoreciendo la participación de las familias y de las personas cuidadoras en su proceso de crianza y bienestar.
  • Utilizar calendarios compartidos y aplicaciones de comunicación para mantenerse informados, coordinar actividades, recordar fechas importantes y organizar las responsabilidades de cuidado entre las distintas personas involucradas en la crianza.
  • Mantener acuerdos claros entre progenitores, personas cuidadoras y otros referentes familiares sobre las normas, los límites y la toma de decisiones, favoreciendo la coherencia en la crianza y la estabilidad en las dinámicas familiares.
  • Mantener una actitud de apoyo y colaboración entre las personas responsables de la crianza, respaldando las decisiones previamente acordadas y abordando cualquier desacuerdo de manera privada y respetuosa, favorece la coherencia en el cuidado.
  • Las personas que se encuentran fuera deben apoyar y reforzar los acuerdos de crianza establecidos, evitando desautorizar a quien asume el cuidado cotidiano. Mantener una comunicación respetuosa y resolver los desacuerdos de forma privada contribuye a fortalecer la colaboración y la estabilidad en las dinámicas familiares.
  • Fortalecer las redes de apoyo, con familiares, amistades, la escuela y la comunidad para afrontar los desafíos de manera conjunta.
  • Establecer plazos de tiempo realistas si la familia desea reagruparse, para evitar la frustración por expectativas no cumplidas.