UNAF analiza el impacto de la pandemia sobre la conciliación en un nuevo informe

22 Noviembre 2021 .- La Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) presentó el 19 de noviembre en el Palacio de Linares (Madrid) el informe Corresponsabilidad y conciliación de la vida laboral, personal y familiar en España. Desigualdades y transformaciones después de la COVID-19, realizado en colaboración con la UNED y el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, y cuyo objetivo es ofrecer una visión global de la situación de la conciliación en España y los cambios surgidos después de la pandemia.

Ascensión Iglesias, presidenta de UNAF, durante la inauguración

«La pandemia nos ha recordado que todas las personas necesitamos cuidar y ser cuidadas en algún momento de nuestras vidas. Estamos en un punto de inflexión para plantearnos cómo situar a las personas en el centro de la vida, cómo lograr la corresponsabilidad en el cuidado y, en definitiva, repensar la sociedad que queremos», señaló Ascensión Iglesias, presidenta de UNAF, durante la inauguración. Y explicó que el informe surge de esa preocupación, «de ver cómo hemos avanzado o en qué aspectos hemos retrocedido con la pandemia».

El acto fue inaugurado además por Patricia Bezunartea, Directora General de Diversidad Familiar y Servicios Sociales del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, que recordó que las mujeres dedicamos dos horas más al día que los hombres a los cuidados y señaló la «necesidad innegable» de apoyar a las mujeres y a las familias para mejorar la calidad de la conciliación. «De la pandemia debemos sacar lecciones y convertirlos en oportunidades». Asimismo anunció que la Ley de Diversidad Familiar incluirá la «conciliación corresponsable» como un derecho.

A continuación, Teresa Jurado, coordinadora del estudio y profesora titular de Sociología II de la UNED, señaló, entre las principales conclusiones, retrocesos en el bienestar personal y familiar. Las personas migrantes acumulan las mayores desventajas después de la pandemia: una menor intensidad laboral, menores ingresos y el 34% de sus hogares llegan con dificultad a fin de mes. También sufren las mayores desventajas las personas con niveles educativos más bajos, con un 28% de hogares con estrés económico, y las personas jóvenes, que sufren más el desempleo y la reducción de horas trabajadas. «La pandemia se ha cebado particularmente en las mujeres migrantes y las mujeres con menor nivel educativo, ya que un 39% y 34% respectivamente han sufrido una pérdida de ingresos». 

Al analizar las medidas de conciliación, el informe muestra que España mantiene uno de los menores niveles de gasto en prestaciones monetarias para las familias en la UE y que el Ingreso Mínimo Vital no ha llegado ni a la mitad de potenciales beneficiarios. «Hay que ver cómo se articula con las rentas mínimas porque no está llegando a muchas personas que lo necesitan».

Otro dato destacado es que un 19% de las personas entre 30 y 39 años ha pospuesto sus planes de convertirse en madre o padre debido a la pandemia. Y pese a la progresiva igualación legal de la duración de los permisos de maternidad y paternidad, su uso por los hombres no está tan plenamente asumido como por las mujeres. Además, el trabajo del hombre pesó más que el de la mujer a la hora de decidir cómo tomar el permiso.

Por otro lado, un 40% de las personas con menores a cargo señala que la pandemia ha conllevado un aumento del tiempo dedicado a su cuidado. Sin embargo, la corresponsabilidad no se ha alcanzado. La mayoría de las madres no percibe que haya corresponsabilidad con su pareja en la asunción de tareas domésticas y de cuidado, incluso entre las parejas en las que ambos trabajan a tiempo completo. «El 62% de hombres señala que ha cuidado de forma similar pero solo el 37% de mujeres opina lo mismo». La falta de conciliación corresponsable tiene efectos claros: las mujeres presentan mayores niveles de agotamiento, lo que repercute en su salud y sus oportunidades laborales».

El informe apunta además que el acceso a las medidas de conciliación tiene un sesgo de género y de clase social: las mujeres usan más las medidas no remuneradas, y se usan menos medidas cuanto menor es el nivel educativo o de ingresos de las personas ocupadas. «Las mujeres de estudios obligatorios se acogen a menos medidas que las de estudios superiores y, a su vez, estas se acogen menos que los hombres”.

En el ámbito de la dependencia, la inversión pública en prestaciones y servicios de cuidados de larga duración es muy exigua y de las más bajas de la Unión Europea. Las condiciones laborales de las cuidadoras y los cuidadores formales e informales son muy precarias y se remuneran poco o nada. Esto explica que el 55% de las personas responsables de alguna persona adulta se sienta frecuentemente agotada.

Además, cabe destacar que con la pandemia, el trabajo de cuidados informal se ha incrementado debido sobre todo a la falta de ayudas por parte del Estado. Y si bien la proporción de hombres con responsabilidades de cuidados de personas adultas dependientes ha aumentado, en 2021 persiste la brecha de género: el 27% de mujeres de 55 a 65 años frente al 18% de los hombres en esa franja de edad.

En cuanto a las medidas de las empresas en el ámbito de la conciliación, el informe destaca que la flexibilidad horaria y el teletrabajo benefician más a las ocupaciones de mayor nivel educativo, pero muy frecuentemente también van ligadas a la realización de horas extra.

En resumen, la pandemia ha afectado a la economía y al tiempo de cuidado de un 56% de las personas: a las extranjeras, a las más jóvenes y a aquellas con educación obligatoria por escasez de recursos económicos, y a las personas universitarias y a las de mayor edad por la escasez de tiempo. Un 15% de las personas con responsabilidades de cuidados ha sido doblemente afectada. Y se han incrementado las brechas sociales y de edad.

Tras la presentación del informe, se abrió un coloquio moderado por Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, en el que participaron Pascual Martínez, Oficial de Política e Incidencia de COFACE; Elvira Méndez, Directora General de la Asociación Salud y Familia y Carmen Flores, Presidenta de la Federación de Asociaciones de Madres Solteras.

El acto fue clausurado por Ana María Pérez del Campo, Secretaria General de UNAF, que reivindicó la igualdad entre hombres y mujeres y destacó el compromiso de la entidad en cuestiones tan importantes como la conciliación y la corresponsabilidad.

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