UNAF aboga por la mediación para afrontar el impacto de la pandemia en las relaciones familiares y sociales

La Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) celebró el 5 de noviembre el Webinar ‘Afrontar los conflictos y mejorar la convivencia. La pandemia nos pone a prueba, donde expertos y expertas de la entidad analizaron el impacto de la pandemia en las relaciones familiares y sociales, y abogaron por la mediación como herramienta imprescindible y eficaz para la resolución de conflictos, el bienestar familiar y la mejora de la convivencia.

La pandemia y el confinamiento han impactado fuertemente sobre las relaciones familiares y sociales. Las situaciones de estrés y ansiedad vividas, el miedo al contagio, las dificultades de conciliación y la incertidumbre ante la crisis económica y social han generado un gran malestar individual y colectivo, que ha puesto a prueba la convivencia familiar y social”, explicaba Ascensión Iglesias, presidenta de UNAF.

Acompañándola en la inauguración estuvo Félix Barajas, Subdirector General de Diversidad Familiar y Derechos Sociales del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, quien, ante la conflictividad generada, defendió la mediación familiar y “su cultura de diálogo, de convivencia, de acuerdo, donde no se buscan vencedores y vencidos, sino minimizar los daños inevitables en cualquier conflicto y dotar de herramientas para que los propios afectados puedan gestionar de forma autónoma sus efectos”.

Además, Félix Barajas destacó cómo “la potencialidad de los efectos positivos de la mediación se va extendiendo cada vez más a otras esferas y ámbitos de conflictividad, como la mediación intergeneracional tanto con mayores como adolescentes, la mediación escolar o la mediación comunitaria” y reiteró el apoyo del Ministerio a la mediación en todas sus aplicaciones porque “estamos convencidos de que es la mejor vía alternativa de gestión de la conflictividad en nuestros tiempos”.

Marta Chacón, técnica de Sensibilización a la Mediación Familiar en Ruptura de Pareja de UNAF, aclaró que “la pandemia no ha provocado las rupturas en las parejas, pero sí ha anticipado esa decisión. Para algunos ha sido una prueba de que la relación ya no era la que querían”.

Durante el confinamiento, las consultas recibidas por UNAF fueron sobre todo de parejas ya separadas con acuerdos en vigor que tenían muchas dudas sobre el cumplimiento de las visitas y los aplazamientos de pago de las pensiones de alimentos ante la pérdida de empleo, ERTES, etc. Y tras el confinamiento,de parejas con acuerdos en vigor que necesitaban modificar medidas: “Si uno de los progenitores había tenido a los niños o niñas tocaba recuperar tiempos, también encontramos mucho temor a las consecuencias de no cumplir las sentencias, y un aumento de solicitud de aplazamientos de ingresos”.

A través del Servicio de Mediación Familiar de UNAF, reanudado de forma presencial tras el confinamiento, se detectó que “las parejas tienen un escenario más complejo, con múltiples estresores, gran ansiedad y un nivel de conflicto más elevado, ya que el confinamiento no ha permitido ventilar los problemas y todo lo que les rodeaba les añadía más tensión”.

Además, las parejas que han iniciado las mediaciones lo han hecho con prisas y tratando de zanjar los procesos cuanto antes debido a la situación de incertidumbre. “Y hemos atendido a parejas que, ante la demora de los procesos judiciales que tenían abiertos, han decidido probar la mediación por su agilidad”, señaló Marta Chacón.

En el caso de las familias con adolescentes, las expectativas de mayor conflicto  debido al estrés no se han cumplido. “Lo que ha habido ha sido una sintomatología más de depresión, ansiedad… asociada a la pérdida, con todo lo que se estaba viviendo. Y esto nos ha obligado a cambiar estereotipos respecto a la adolescencia”, señaló Gregorio Gullón, responsable del Servicio de Mediación para Familias con Hijos e Hijas Adolescentes de UNAF.

En este sentido, señaló queen esta crisis, el tema de la pertenencia de la persona adolescente ha sido fundamental, es decir, una dependencia sana de su familia. “Es lo que les intentamos hacer ver a las familias en mediación: que a pesar de las discusiones, se quieren. Y que a pesar de ese proceso de diferenciación propio de la adolescencia, el chico o la chica sigue sintiendo que está vinculado a la familia”.

Por ello,en las familias con modelos de apego seguros, los y las adolescentes lo tenían más fácil para mostrar un desacuerdo, tener un pensamiento propio, construir su propia identidad, porque sabían que eso no iba a poner en juego la relación; mientras en familias con modelos de apego más inseguros, el distanciamiento emocional resultaba estresante.

La escuela ha sido otro de los ámbitos afectados durante la pandemia. Así, a la falta de disciplina, de aceptación de normas y límites, y problemas sociales y familiares, se han sumado la desmotivación, falta de interés y situaciones de acoso y ciberacoso. De ahí que UNAF haya continuado trabajando en la resolución de positiva de conflictos en el ámbito escolar, adaptando sus actividades a sesiones no presenciales y desarrollando vídeos y recursos para familias y profesorado.

Tratamos de dotar a los niños, niñas y jóvenes de habilidades y estrategias para afrontar el conflicto de forma positiva, trabajando la asertividad, la escucha activa y la empatía. Apoyamos también a las familias para superar las dificultades de la convivencia, y orientamos al personal docente para afrontar conflictos en el aula. Todo esto es muy importante no solo para la convivencia escolar sino también para el ámbito familiar y social”, señaló Sandra Cabrera, responsable del Programa de Resolución de Conflictos y Sensibilización a la Mediación en Centros Escolares.

En cuanto al ámbito comunitario, cabe destacar las dificultades de las familias migrantes durante la pandemia. “Las circunstancias que hemos vivido se acrecientan en un proceso migratorio, por el desconocimiento del idioma, de cómo funcionan las cosas. Los espacios de relación se han perdido, y a ello se suma la brecha digital, la falta de acceso a recursos públicos, la paralización de procesos de regulación y reagrupación familiar… Ha afectado de forma integral a todo el proceso de integración y participación”, explicó Nerea Sancho, técnica de sensibilización del Área Culturas, Género y Sexualidades de UNAF.

Por este motivo, la mediación intercultural ha sido una herramienta clave. Ha aportado la comunicación, la conexión, el llegar a personas que de otra manera no se podría llegar, que no tienen el mismo manejo de las nuevas tecnologías”, aseguró Nerea Sancho. Ante la paralización de programas sociales, esta labor de mediación ha sido desarrollada de forma voluntaria por profesionales, con más de 50 casos semanales por cada mediador o mediadora en Madrid, un recurso que “debería garantizarse desde los servicios públicos”.

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