En una pareja separada ir a terapia no es una obligación ni una necesidad automática, pero en muchos casos puede ser una muy buena idea. Depende mucho de cómo esté ahora la relación entre vosotros y de qué esté necesitando vuestro hijo o hija. No se trata tanto de “arreglar la pareja” (si ya estáis separados), sino de algo distinto: aprender a funcionar como equipo parental.
Ir a terapia juntos suele ser útil cuando:
- Hay conflictos frecuentes o tensión al comunicarse
- No estáis de acuerdo en normas, límites o decisiones sobre vuestro hijo o hija.
- El niño o niña está mostrando cambios (conducta, emociones, colegio…)
- Queréis evitar que los problemas de pareja contaminen la crianza
En ese contexto, un enfoque como la terapia de coparentalidad puede ayudar mucho. No va de volver a estar juntos, sino de coordinaros mejor como progenitores.
Ahora bien, no siempre es necesario. Si os comunicáis con respeto, podéis tomar decisiones sin grandes conflictos y el niño o la niña están bien adaptados, entonces bastaría con mantener buena comunicación o incluso trabajar cada uno por su lado.
Un punto clave es que el beneficio principal es para vuestro hijo o hija, no para la relación entre vosotros.
La terapia de coparentalidad es una intervención psicológica orientada a ayudar a dos personas adultas que comparten la responsabilidad de crianza de uno o más hijos/as, especialmente cuando ya no son pareja o tienen una relación conflictiva. Su objetivo principal es proteger el bienestar emocional de los hijos e hijas y mejorar la forma en que los progenitores toman decisiones y se comunican respecto a la crianza.
¿Qué es exactamente la terapia de coparentalidad?
Es un tipo de terapia centrada en el rol parental, no en la relación de pareja.
La terapia de coparentalidad suele trabajar en:
- Establecer una comunicación respetuosa y efectiva entre ambos progenitores
- Reducir las discusiones delante de los hijos e hijas
- Crear normas educativas coherentes (límites, rutinas, disciplina)
- Ayudar a separar los conflictos personales del rol parental
- Favorecer decisiones centradas en las necesidades de los hijos e hijas, no en el conflicto adulto
- Prevenir el uso de los hijos e hijas como intermediarios o “mensajeros”

¿Cómo se desarrolla?
La terapia de coparentalidad puede variar, pero generalmente incluye:
- Sesiones conjuntas con ambos progenitores
- A veces sesiones individuales complementarias
- Enfoque estructurado y orientado a soluciones
La duración suele ser limitada, centrada en objetivos claros.
Beneficios para los hijos e hijas
Numerosos estudios muestran que los niños y niñas se ven beneficiados cuando sus progenitores reducen el conflicto, reciben mensajes coherentes y no se sienten en medio de disputas adultas. Esto redunda en una menor ansiedad, una mejor adaptación emocional, y una mayor sensación de seguridad.
De ahí que la terapia de coparentalidad aporte beneficios a los hijos e hijas de exparejas donde hay conflictos o falta de acuerdo en la crianza.
¿Cuándo NO es recomendable?
La terapia de coparentalidad puede no ser adecuada o requerir adaptaciones en algunos casos. Por ejemplo, cuando existen episodios de violencia activos, cuando hay riesgo para uno de los progenitores o menores o cuando existen desequilibrios graves de poder.
En estos casos, se priorizan intervenciones de protección y modalidades terapéuticas diferentes.
Adaptación al contexto legal de España
En España, la terapia de coparentalidad tiene una fuerte conexión con el ámbito jurídico-familiar, más que la terapia de pareja.
El Código Civil español (art. 92 y siguientes) prioriza el interés superior del menor en decisiones de custodia y régimen de visitas.
Asimismo, la custodia compartida es cada vez más frecuente, sobre todo cuando los progenitores pueden cooperar y existe una capacidad de cooperación y comunicación entre ellos. La terapia de coparentalidad se utiliza para facilitar esa cooperación.
En España es habitual que la terapia de coparentalidad sea recomendada por jueces, fiscales o equipos psicosociales y se use para elaborar un plan de parentalidad.
Ayuda a reducir litigios repetidos. mejorar el cumplimiento de sentencias, y disminuir denuncias cruzadas por incumplimientos.
No obstante, es importante recalcar que el terapeuta no actúa como perito judicial, salvo que tenga ese encargo específico y diferenciado.
En resumen
La terapia de coparentalidad se sitúa entre el ámbito clínico y el jurídico, y se diferencia claramente de la terapia de pareja y familiar por su carácter práctico, limitado y centrado en los hijos e hijas, no en la relación afectiva.
La terapia de coparentalidad es una herramienta muy eficaz para ayudar a padres y madres a colaborar de forma saludable tras una separación o en situaciones de conflicto, poniendo siempre en el centro el bienestar de los hijos e hijas.
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